Presumido lector, deja todo lo que estás leyendo ahora y corre a comprar este libro de cuentos.
Solamente por el nombre de su autor,Yasunari Kawabata, vale la pena adquirirlo. Y no precisamente porque fuese un Premio Nobel de Literatura(1968).Después de todo, ¿cuántos Nobeles están, hoy en día, justamente olvidados? Yasunari Kawabata(1899-1972) es un clásico de la literatura universal habiendo firmado novelas tan notables como País de Nieve, Lo Bello y lo Triste, además de extraordinarias "noveletas como El palacio de las bellas durmientes o Mil Grullas. Fue un consumado maestro en el género corto de la narrativa, justo en un país como Japón donde el cuento es el género por excelencia, mucho más valorado por el lector que la propia novela. Un ejemplo de esta destreza narrativa se demuestra en Primera nieve en el Monte Fuji(1958) que reúne diez piezas de absoluta luminosidad.
Llama la atención lo poco que necesita Kawabata para construir poderosas historias: una botella de cristal checo de color esmeralda, unas flores de acebo, una hilera de ginkgos, un crisantemo que florece sobre una roca, unas gotas de lluvia, el nombre de un pueblo imaginario, el lóbulo de una oreja femenina...Con una precisión de rayo láser y utilizando a veces la técnica del iceberg(en este libro se nota mucho la influencia de Hemingway) Kawabata crea todo un mundo del Japón de la posguerra, un mundo crepuscular donde afloran las profundas contradicciones que ha dejado la inevitable influencia occidental en la- hasta ese momento- siempre tradicional cultura japonesa. En los cuentos de Kawabata hay una perfecta simbiosis entre una especie de neorrealismo y un realismo mágico.(No por casualidad es uno de los escritores predilectos de García Márquez). Kawabata escribe tanto sobre la relación de unos seres reales con fantasmas que uno termina cuestionándose si esos seres reales en realidad son fantasmas o viceversa. Uno de sus méritos: sin cambiar demasiado el decorado de un Japón tradicional, Kawabata desarrolla temas, conflictos más bien de un país que ya va camino de la ultramodernización y, por tanto, su asimilación total de Occidente: la infidelidad en la pareja, la erotomanía, el travestismo y el problema de la identidad sexual, la despoblación de las áreas rurales en beneficio de la ciudad, el síndrome del nido vacío...y otros temas un tanto más trascendentales como la reflexión sobre la muerte, la fugacidad del amor, el budismo, la relatividad del mismo hecho de escribir.
En el primer relato, por ejemplo, una ama de casa, de clase media, está leyendo una columna de sucesos de un periódico japonés y se entera de que dos matrimonios en Suecia han decidido hacer un intercambio conyugal amistosamente. Lo mismo hacen otros dos matrimonios en Estados Unidos...Lo que sucede después en el relato puede hacer pensar que la realidad, muchas veces, imita a la prensa sensasionalista, pero el relato es mucho más que esto: un delicadísimo abanico de seda en cuyas estampas se puede leer un estudio sicológico sobre la insatisfacción sexual de una mujer que quiere expandirse: vive establemente con su marido publicista, tiene un amante secreto, y a la vez le tienta la idea de hacer un intercambio conyugal con un matrimonio vecino.
En el segundo, el simple hecho de que una hilera de árboles(ginkgos), debido a un temporal, amanezcan sin hojas mientras que otra hilera aun permanecen frondosos, desata todo un complejo drama en una familia del campo donde los hijos deciden marcharse del hogar,casándose o estableciéndose en la gran urbe.
En el tercero, un soldado que desertó del ejército se hace pasar por una actriz de teatro, pero asumió tanto su papel femenino que eso le creó un serio problema de identidad: estaba convencido de que se había convertido en mujer.
Pero los mejores, para mi gusto, son los titulados "Sin palabras", "El crisantemo en la roca", "Primera nieve en Fuji" y "Un pueblo llamado Yumiura". Son su-bli-mes. No comentaré nada sobre estas narraciones que no es que rocen la perfeccion: son la perfección misma. Por si tienen alguna duda de mi afirmación tan categórica ,aquí les dejo un fragmento extraído de "Sin palabras", todo un manifiesto literario-vital de este autor, no demasiado prolífico, y que tuvo el buen gusto de suicidarse antes de caer en la chochez: decidamente no quería parecerse a ese personaje escritor que se queda inválido, sin capacidad ni para escribir ni para hablar en uno de sus cuentos(precisamente "Sin palabras")
"Hay una novela de mi padre en la que he pensado con frecuencia desde que le sucedió este percance. En ella escribe sobre un joven que le envía cartas extrañas casi todos los días y que deseaba ser escritor. El muchacho se volvió loco y lo recluyeron en un manicomio. Por ser peligroso no le permitían tener ni plumas ni tintero ni lápices. Lo único que podía tener en la habitación eran resmas de papel para escribir. Cuentan que se pasaba el día frente al papel en blanco escribiendo...O, más bien, con la idea de que estaba escribiendo. Porque el papel permanecía en blanco. Lo que he dicho hasta aquí fueron los hechos. Lo que sigue es el relato de mi padre. Cada vez que la madre iba a hacerle una visita, el muchacho le decía: "Mamá, he escrito algo ¿me lo lees, por favor?"Al ver la hoja de papel sin una letra, la madre sentía ganas de llorar, sin embargo mostraba un rostro sonriente y le decía: "Está muy bien escrito.¡Qué interesante!" Con mucha frecuencia, importunada por los ruegos de su hijo, la madre le leyó la hoja de papel en blanco. Se le ocurrió contarle sus propias historias, haciendo ver que las leía.(...)La madre le cuenta al joven su niñez. El joven loco cree que lo escucha es el documento que él escribió con sus propias memorias.Los ojos le brillan de orgullo. La madre no sabe si él comprende o no lo que le cuenta. Sin embargo, al repetir la historia cada vez que lo visita, se va volviendo poco a poco más hábil hasta que llega un momento en que tiene la impresión de estar leyendo de verdad una obra de su hijo. Recuerda cosas que había olvidado. También los recuerdos del hijo se van tornando hermosos. El hijo convoca el relato de la madre,colabora con ella, reconstruye los hechos. Mientras la madre está contando la historia se olvida de sí. Puede olvidar la locura de su hijo. Mientras el hijo escucha la lectura con tanta concentración no es posible discernir si está loco o no. Durante esos instantes, el alma de la madre y del hijo se funden en una sola. Se sienten felices como si estuvieran viviendo en el cielo. Y así, mientras se desarrolla esta experiencia, la madre sigue leyendo hojas en blanco convencida de que el hijo ha de sanar de su locura."
¡Toma! Hasta yo me he curado de mi locura.
Leer a Kawabata es incluso mejor que una terapia Gestalt.
Por cierto, la traduccion directa del japonés de Jaime Barrera Parra es magnífica.
©"Primera nieve en el monte Fuji", de Yasunari Kawabata. Ediciones Belacqva,2007.
Puede leer un cuento de de este libro aquí